Norma visita los hospitales de niños en Portland, la ciudad más grande del estado de Oregon en Estados Unidos, para compartir con los pequeños que se encuentran en cualquier tipo de rehabilitación. Pasa varias horas compartiendo con los niños, y esto no tuviera nada de extraño si no fuera por el hecho de que Norma no es una dama, sino una llama.

Si, una hermosa y coqueta llama que incluso usa los ascensores de las clínicas. Y como brillan los ojos de los niños cuando ven entrar por la puerta a ese enorme animal de dientes prominentes.

Y es que está más que comprobado que muchas personas mejoran en sus rehabilitaciones gracias a la presencia de animales. A esto se le conoce como Zooterapia o terapia asistida con animales (TAA, por sus siglas en inglés). “El uso de animales en terapia es una inversión del proceso de domesticación. Esto facilitó la civilización. Hoy tratamos pacientes con animales para civilizarles: para que sean capaces de funcionar en nuestra cultura”, asegura el profesor universitario Joel S. Savishinsky.

Fue el año de 1792, en un geriátrico en York, Inglaterra, cuando por primera vez se combinaron las terapias de personas con animales. Esta institución motivaba a los pacientes a que cuidaran a los animales, que se encontraban sueltos en el patio. Los resultados fueron muy positivos, sobre todo para tratar el Alzheimer. Algo que con los años se comprobaría a través de estudios y experimentos rigurosos. “Perros y gatos aportan serenidad a los ancianos con el mal de Alzheimer, mientras que les ayudan a responsabilizarse de determinadas tareas (pasear al can, cepillarle u ofrecerle la comida), lo que les hace sentir útiles”, señala Ricardo Goingolzarri, médico y gerente del geriátrico Aitzea, en Vizcaya, España. “Se utiliza al perro como base del aprendizaje para los ancianos, al hacer hincapié en que recuerden datos como su nombre, color o edad”.

En la actualidad son muchos los animales que se usan con fines terapéuticos: perros, llamas, caballos, animales de granja y hasta peces.

Inteligencia aplicada

Los delfines tienen la impronta de ser los animales más inteligentes. Pues ese gran cerebro es aprovechado muy bien. La delfinoterapia es una de las practicas más valoradas en cuanto a terapia con animales.

Está comprobado que los delfines emiten ondas ultrasónicas que generan endorfinas y otras sustancias que motivan el funcionamiento del cerebro humano. También ayuda a niños con autismo y con problemas en la coordinación motora. De igual forma alivia los trastornos nerviosos. Por eso se aplica en los procesos de desintoxicación de drogas e incluso ayuda a controlar los ataques de epilepsia.

Como ven, este tema va mucho más allá del perro lazarillo (que también es de vital importancia). Esto nos debe motivar a proteger y defender con mayor esmero a los animales, quienes además de aportarnos alegría, también pueden salvar nuestras vidas y la de nuestros hijos.

You Might Also Like